Escala de grises

Recuerdo que hace unos 15 o 20 años, cuando la tecnología daba uno de sus saltos, los ordenadores empezaron a ofrecer la opción de “Blanco y negro” o “Escala de grises” para la pantalla. Podías ceñirte al simple y brusco cambio de los dos colores, u optar por algo un poco más pulido y con más detalles estéticos.

Sin embargo, los humanos no hemos avanzado tanto. No conocemos puntos intermedios y solemos optar por el blanco o por el negro, aferrándonos a nuestra idea como si en ello nos fuera la vida.

Estamos acostumbrados a verlo, como por ejemplo en conversaciones sin importancia que derivan en polos completamente opuestos. ¿Ejemplos? Fácil: Apple vs Samsung; Barça vs Madrid; Pop vs Heavy; Religión X vs Religión Y… y la lista es interminable.

Quizás a algunos (que no a todos), les hace falta darse cuenta de que todo tiene su lado bueno y su lado malo, que es posible defender una postura sin tener que “linchar” a quien tienes enfrente. A veces hay que quitarse la venda de los ojos, y no ser esclavo (AKA Fanboy) de una marca para sentirte mejor -porque es lo que tú tienes o te gusta desde niño-. Recuerda que las marcas no solo no te pagan, sino que suelen intentar arañarte hasta el último céntimo.

Así que, la próxima vez que te encuentres en una de estas conversaciones, “configúrate” en escala de grises y no dudes en destacar lo bueno del blanco y del negro, y si no encuentras nada positivo en el otro extremo, respeta las opiniones de los demás. Estoy seguro de que tu nivel de estrés se verá enormemente reducido por no tener que estar a la defensiva a todas horas, te evitarás más de un enfado y disfrutarás debatiendo sanamente.

Y recuerda siempre que el antagonista obliga al héroe a seguir mejorando.

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