Miedo al fracaso

Llevo varios días pensando en el tema que podría tratar para esta entrada en el blog, y sentía que nada era lo suficientemente bueno. A pesar de que será un poco mi cajón del desastre, quiero que pueda ser útil a quienes lleguen hasta aquí. Por lo que contar algo simplemente gracioso y sin sentido, no tendría demasiado éxito. Por otra parte, ponerme intenso con otro tema como el de escala de grises, lo haría un poco pasteloso.

Esto me hizo reflexionar, y recordé la última vez que tuve miedo al fracaso…y como cambió mi forma de afrontar los retos después de aquel momento.

Año 2006, a punto de sacarme el carnet de conducir. Llevaba varios meses anotado en la autoescuela, a la que las primeras semanas había ido periódicamente pero el inicio de las clases me obligó a dejarlo de lado…o simplemente fue una especie de refugio. Al fin y al cabo, era una de las grandes metas que tenía en aquel momento, y tenía un miedo enorme a fracasar y no lograr mi objetivo. Es decir, en aquel momento me sentía “seguro” ya que, aunque no aprobaba, tampoco estaba suspendiendo. Una situación de falsa comodidad.

Hasta que un día me llamaron de la autoescuela, y me dijeron que algunas tasas estaban a punto de caducar y debía hacer el examen pronto si no quería volver a pagar. Aquello fue un impulso, sentí que había llegado la hora de actuar y me lancé al teórico sin haber tocado el libro desde hacía meses.

Como podéis imaginar, no salió bien ya que no aprobé. Pero eso me puso en la situación de tener que hacerlo pronto y no poder fallar más. Tomé una determinación, y di el 200% de lo que tenía dentro, (muy) poco después repetí el examen y lo aprobé. Ahora solo quedaba el práctico, que afronté con la misma mentalidad, y no me defraudé a mí mismo.

Esta es una anécdota, seguramente sin demasiada importancia para vosotros ;) , pero el mensaje es que NUNCA le tengas miedo al fracaso. El verdadero fracaso es renunciar, dejar correr el tiempo. Hay que actuar, luchar y vivir cada día como si fuera tu última oportunidad.

No te limites a soñar por las noches, convierte tu vida en tu sueño y tu sueño en tu vida. No te quedes parado/a. Quiérete pero compite contra ti mismo. Lucha para que eso que tanto deseas se convierta en realidad. Y si no logras tus objetivos, saber al menos que lo intentaste con todas tus fuerzas. Con eso puedes estar más que orgulloso de ti mismo.

Y si te caes, si te golpeas, puedes quedarte lamentándote de ti mismo mientras el mundo sigue girando, o levantarte con más fuerzas y comprendiendo el error. No he conocido mejor forma de aprender que esa segunda opción…

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