Marketing por saturación

Llevo mucho tiempo pensando en que estamos invadidos por la publicidad. Y que conste que me encanta analizar los anuncios, y el marketing inteligente es brillante. Pero hemos llegado a un extremo que todo está “patrocinado” y manipulado hasta la saciedad.

Da igual que estés viendo la televisión, escuchando la radio, leyendo cualquier medio escrito, navegando por internet, paseando por la calle, e incluso publicidad “in app” tan de moda en los últimos años.

De forma directa o como mensaje subliminal, estamos todo el día luchando contra todas las marcas que quieren vendernos lo que sea. Vale, es lógico, el comercio es un pilar de la sociedad moderna, pero…¿realmente hace falta tanto?

Caminando por la calle, veo vallas publicitarias de cualquier producto y me hace gracia pensar que alguien se lance a comprar ese producto solo por verlo ahí, tapando el cielo. Pero claro, si lo siguen haciendo, será que funciona…

La manipulación la veo en la forma en la que se enfocan los anuncios:

Los coches siempre circulan por carreteras desiertas e infinitas, lejos de los atascos diarios; Los móviles te los venden con gente sacando fotos en grandes momentos, viajes, cumpleaños, etc.; El efecto de las cremas lo complementan con Photoshop; Los perfumes te dicen que serás el más deseado/a; Otros tratan de remover tu conciencia, o te dicen que si usas ese producto serás como Fernando Alonso o Cristiano Ronaldo.

Nos llenan los ojos con palabras como “nuevo” o “lánzate”, para que no te lo pienses dos veces. También es curioso que en muchos de los anuncios de televisión suelen decir “producto del año”, lo que hace que me pregunte ¿puede haber dos coches del año? Juraría haber visto diferentes anuncios con ese “galardón” en una misma semana. ¿Es un detergente el mejor producto del mercado? ¿seriously?

He llegado a la conclusión, de que lo que nos venden son las “sensaciones”. Mucha gente “compra” porque cree que su vida será como la del anuncio. Que nunca más cogerá un semáforo en rojo, estará siempre rodeado de gente sonriente, y tendrá un cuerpo de gimnasio.

O quizás sea yo el raro y el único que piensa en estas tonterías…

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