Autoengaño para no mejorar

A lo largo de mi vida, me he encontrado con diferentes perfiles y ejemplos de lo que trataré de exponer en esta breve entrada.

Básicamente, hablaré de la gente que conoce sus defectos pero no quiere hacer nada por cambiar, y se escuda detrás de una frase hecha que repite cada vez que alguien se lo recrimina. No trato de ser incendiario, solamente sincero y coherente con mis ideas.

El perfil con el que voy a empezar, es la gente que llega tarde a todas las citas (sin excepción), y no hablamos precisamente de cinco o diez minutos… Para esta gente, la excusa siempre es la de “Soy así, ¿qué quieres que le haga?”. Sí, desde luego, es una auténtica pena que por “ser así”, no le des importancia a las personas que sí que están esperando y que, a pesar de conocerte, siguen teniendo esperanzas en que algún día llegues pronto y digas “Teníais razón. Me he propuesto cambiar esa faceta de la que todos os quejáis”. Al fin y al cabo, no cuesta tanto ponerte en marcha con un poco más de antelación, o ser honesto y decir “yo a esa hora no puedo, quedamos más tarde” (siempre y cuando sea posible quedar más tarde).

Vamos con otro tipo de personas actitud que me produce un enfado efervescente: Los fumadores y su “No dejo de fumar porque me gusta y disfruto haciéndolo”. Esta frase me produce especial rabia, y creo que desautoriza a esa persona para criticar a cualquier otra persona. Al fin y al cabo, los adictos a otras sustancias y -otros ejemplos más sensibles que no voy a nombrar por respeto-, también lo hacen porque les gusta, pero considero que eso no es un motivo que justifique determinadas acciones. ¿Lo es para ti? Si todos hacemos lo que nos gusta, tenemos un serio problema en este mundo.

A mí, por ejemplo, me encantaba la Coca-Cola. Pero en mi esfuerzo por cuidarme, me informé y empecé a conocer más a fondo cómo funciona el cuerpo humano (azúcar recomendada al día, etcétera) y me di cuenta de que eso es una bomba de relojería. Me gustaba, pero eso no fue una razón para dejar de cambiar mis hábitos. También era “adicto” al chocolate, me encantaban la bollería y la comida rápida (hamburguesas y cosas por el estilo).

Lo cierto es que gracias a ser una persona deportista y a mi metabolismo, no tenía grandes repercusiones a nivel visual, pero no me hace especial ilusión pensar en todo el daño que me he podido causar. De forma que me propuse cambiarlo, porque por mucho que te guste algo, no compensa si en realidad te está haciendo daño a ti o tu entorno.

Para ser sincero, a día de hoy, me siento francamente orgulloso de mí mismo y del cambio que conseguí dar porque así me lo propuse.

Así que no seas menos escudándote en cuatro palabras. Intenta cambiar tus hábitos, supérate a ti mismo y verás los resultados pronto. Te sentirás mejor físicamente (ya que tu cuerpo te agradecerá que dejes de ingerir sustancias perjudiciales), y también psicológicamente, porque no hay nada más gratificante que proponerse una meta y cumplirla.

Además, recuerda que tu cuerpo te acompañará toda la vida, y por desgracia, ya surgen diversas enfermedades y lesiones por sí solas, como para por encima buscarnos nosotros mismos más.

One thought on “Autoengaño para no mejorar

  1. Espectacular!! .. Que razón tienes en todo!
    y si.. Doy fe! Fuiste un auténtico campeón!
    Y desde este comentario también animo a toda la gente a que lo intente..pero por supuesto a que lo consiga!!! 🙂

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